Erreportaiak - Reportajes
Este viernes el Auditorio de Barañain acogerá el espectáculo de la "atrilera" Irantzu Varela: "Manólogo". Un monologo lleno de risas, picardía y política desde una mirada feminista.

Este viernes, 13 de febrero a las 19:00 de la tarde, el Auditorio de Barañain acogerá el monólogo titulado “Manólogo” escrito e interpretado por la artista Irantzu Varela (Portugalete, 1974). Desde Plazaberri hemos tenido la oportunidad de entrevistarla.
Irantzu Varela, es autora e intérprete de otros shows como “Feminazi se nace” (2018), “Tres cosas que soy y no parezco” (2019), “Villana” (2021) y “Señoricidio” (2023-2024); coautora de los espectáculos “Intifada bollera” (2018-2019) y “Señoras fallidas” (2024) junto a la argentina Ana Carolina entre otras; escritora de la novela Lo que quede (2024); y colaboradora y/o creadora de varios espacios feministas y comunicativos en medios como Pikara Magazine, Público TV, El País o ETB2 entre otros.
Irantzu Varela se define como “una vasca, de 51 [años], bollera, y que ya no se acuerda de lo que es no estar en la pelea, para bien y para mal”, también es periodista, escritora, comunicadora, divulgadora y militante feminista. Lleva más de 8 años dedicándose a crear e interpretar espectáculos de humor, aunque más que monologuista, ella se considera “atrilera”. Es un juego de palabras que se le ocurrió a una amiga suya, por los nervios del directo, y se ha quedado como una característica propia.
“Eso se le ocurrió a una amiga mía, a Aran, una vez que me sentía un poco insegura. Porque yo salgo con un atril, con el texto. Solo pensar en el pánico, que me imagino que es el pánico que tiene todo el mundo antes de subirse a un escenario, a quedarme en blanco... Un pánico añadido al que te da siempre dos minutos antes de salir. Que piensas ‘¿Por qué no me busco un trabajo de verdad? ¿Qué hago yo aquí?’. Entonces yo salgo con un atril donde está el texto por si se me olvida. Pero bueno que el texto ya me lo sé, lo he hecho tantas veces que lo tengo dentro, pero bueno, pues porsiacaso lo aviso. ‘Oye por cierto, que sepáis que voy con atril’. La gente no se ha quejado, porque tampoco creo que le quite nada.”
Varela empezó a hacer monólogos de manera inesperada, ya que llevaba unos años haciendo humor en “El Tornillo” (programa de Público TV) cuando en 2018 le llamaron desde la Casa de la Dona de Valencia.
“Yo hacía los vídeos de “tornillo” desde 2014. El primero, lo intenté hacer un poco serio, en plan que no fuese de risa, pero me salió mal. Porque me pongo sarcástica, y porque bueno, entendí que pasárselo bien y hacerle reír, y que la gente se lo pase bien, es una gran forma de hacer pedagogía, que era la intención que yo tenía con esos vídeos. Y entonces me llamaron unas amigas, de La casa de las donas de Valencia, bolleras feministas de toda la vida, a las que yo quería y admiraba, para que yo fuera a hacer un monólogo a Valencia. Les dije que yo no hacía monólogos, y ellas se rieron como diciendo ‘¡Ya, eso crees tú!’. Me planté allí, pensé que iba a ser una cosa super minoritaria, y resultó ser en la plaza de la catedral, un sábado a las 19:30 de la tarde, y yo vestida de ‘feminazi’… alguien lo grabó, lo subió a YouTube” A partir de ahí Varela no podía decir que no era monologuista ya que había demostrado su gran talento para hacer reír.
Pese a su gran comienzo Irantzu afirma que es un proceso que le ha costado mucho, y ha dado los pasos de uno en un y despacio. “Empecé en un escenario grande pero luego he ido a muchos muy pequeños, y he ido aprendiendo lo que cuesta llenar una sala por pequeña que sea, ahora ya me lo creo, pero me costó un tiempo creérmelo”.
La propuesta que trae a Barañain es rompedora, provocativa y muy crítica. “Manólogo” es un show que pretende poner en tela de juicio el poder, los discursos, prácticas y actitudes violentas que se suelen ejercer contra las mujeres desde las masculinidades hegemónicas patriarcales, inscritas en la cultura popular. Todo ello en clave de humor y mirada feminista.
“En realidad es un poco burlarse de la legitimidad y de la impunidad que tienen algunas formas de violencia patriarcales, que tienen que ver con la cultura popular. Cuando no es Julio Iglesias es Errejón o Placido Domingo o Brad Pitt o quien sea. (…) Jugar con la impunidad que tiene la violencia patriarcal en la cultura popular y las risas que sería igual empezar nosotras a plantearnos la respuesta violenta. Esto es un tabú. Lo de la violencia para nosotras no existe ni como chiste casi. Entonces es las risas de ‘¿te imaginas… que somos nosotras las que acabamos con la impunidad?’”
¿Cómo se hacen chistes desde una mirada crítica y feminista pero sobre temas tan estructurales y complejos? “No es fácil. Pero luego yo creo que también, y esto es muy de militancia, nos da cosa la frivolidad. Nos parece como que es quitarle profundidad a nuestra lucha. Pero yo creo que eso no es así. Y yo creo que eso todavía lo estamos aprendiendo (…) Pero por otra parte mucho del poder que tienen los sistemas de opresión es simbólico, no es un poder real, es abstracto. Entonces es fácil ridiculizarlo. El patriarcado es súper fácilmente ridiculizable. La masculinidad hegemónica, que es otro de los aparatos del patriarcado, es muy fácilmente ridiculizable. Entonces ya cuando te das cuenta de eso… yo les cuento un par de chistes, pero luego cada una se va a su casa, y se le ocurren más. Reírte del opresor, es una forma de empezar a destruir su poder, y por tanto, el poder que ejercen sobre ti y la opresión que ejercen sobre ti. Te lo juro… parece que te estoy dando aquí la fórmula de… vamos, es lo del traje nuevo del emperador, pero feminista.”
Para Irantzu Varela el arte es inseparable de la política, la cultura nunca es neutra y se podría decir que no se puede entender su carrera profesional separada de su labor militante. “A mí, en general, no me ha interesado mucho en la vida la cultura si no está bien empapada de compromiso político. Entonces, no me esperaba yo dedicarme a esto de hacer reír. Pero ni el periodismo, ni la escritura, ni el subirme a escenarios tendría sentido si no estuviera atravesado por mi conciencia. (…) no me interesa si no tiene un afán transformador”. “Mira Bad Bunny, pregúntale a él a ver qué tal el perreo y el cantar en español”.
Concretamente el teatro “es una manera de hacer pedagogía, es cultura, pero siempre ha sido agitación política” Entonces a mí me parece que hoy en día hablamos mucho de contenido, de consumir… que parece que se hubiera vaciado de contenido, yo creo que al contrario. Me da igual que se llame arte, cultura, entretenimiento… no tengo yo ningún afán de elitismo. Pero es que es juntar a un montón de gente riéndose del poder. Aunque sea abstracto del poder patriarcal, pero bueno que yo también me río de algunos poderes concretos, pero no voy a hacer spoiler. Claro, entonces, es una asamblea, es una catarsis, y es una juerga si sale bien. Entonces a mí me parece interesantísimo. Y muy poco inofensivo.”
“Manólogo” surge desde la rabia y el enfado, pero también desde las ganas de organizar y canalizarlo. Siempre mediante la risa. “Yo estoy muy enfadada y yo sé que muchas están muy enfadadas. Es normal, porque está la cosa para enfadarse. Siento que esa rabia, hay que canalizarla bien. Por ejemplo si la canalizas hacia dentro te hace mal y si la canalizas hacia fuera tú sola, puede hacerte mal también. Pero si la canalizas hacia fuera de manera colectiva, pues es muy revolucionaria. Y resulta que con las risas, canalizas la rabia mucho. Riéndote con otras en la misma sala, de cosas que igual dichas en serio serían un poco problemáticas, se canaliza mucha rabia. Y la gente sale muy arriba, y eso me gusta. Al principio fue una sorpresa, pero ahora ya que llevo más años en los escenarios, lo tengo clarísimo, que la rabia canalizada, a través de las risas colectivas, es muy poderosa, y que la gente sale con el mismo enfado, pero ahora sabe qué hacer con el”
Sola no, colectivamente sí. Para Varela la red es imprescindible. “Esta red que hacemos, esto es muy de feministas y muy de gente queer ¿no? El hecho de que ya tienes una casa allá donde vayas. (…) Pero en general en todo en la vida. Yo me voy a Mallorca y escribo a algún grupo feminista de allí o a las compañeras que conozco de otras veces que he ido. Siempre allá a donde voy intento hablar con el grupo feminista local, seguramente porque ya nos conocemos de antes, pero sino porque para mí también es muy importante. Esta red es la que nos sostiene para todo, también para el trabajo. Para mí no hay nada más revolucionario que lo colectivo. Siempre intento juntarme con alguna amiga allá donde voy, y cuando digo amiga digo amiga de militancia. Amigas de vida y de lucha. Esa red siempre está para todo.”






