Ion Ziriza

Ion Ziriza

2014-03-31

Más allá del miedo

Gran época la que nos está tocando vivir ¿Qué no? Desestructuración sanitaria, educacional, umbrales de pobreza por doquier, represión contínua, ley mordaza, control social exhaustivo… una serie de ingredientes que con el debido punto de cocción crean un guiso increiblemente apetitoso para unos pocos, y desagradablemente asqueroso para otros muchos. Y todo esto cocinado con el ingrediente especial… “El miedo”. No es solo que el pueblo tenga que hacer frente al miedo cotidiano, si no que por el contrario llevan encima esa implacable losa del miedo ajeno,de ese que no se ve, de ese que no se palpa, de ese que no existe.

Entrando en materia y haciendo referencia al miedo sociológico, un autor llamado Zygmunt Baumann habla sobre el miedo líquido. Le pone el calificativo de líquido porque es un miedo que se adentra por todos y cada uno de los recovecos de la sociedad y del individuo, es algo no palpable pero que genera unas actitudes ansiógenas que perturban la tranquilidad del individuo, provocando incertidumbre, haciendo tener miedo del prójimo sin un argumento objetivamente fundamentado.

Esa intranquilidad garantiza un control social por parte de intereses privados, en el cual el individuo antepone seguridad a libertad, creando de este modo el “Leit motiv”  del estado para adoctrinar. Pues en tiempos de crisis además de intranquilidad virtual nos hallamos en la tesitura de que el individuo no tiene bocado que llevarse a la boca, de que el individuo está subyugado a trabajar por cuatro duros… El miedo paraliza, el miedo adoctrina, el miedo- triste y lamentablemente- evita la justicia social y desequilibra la balanza de la igualdad.

Ya basta de negatividad, esta última semana se ha dilucidado un halo de victoria en la batalla contra el miedo. En la marcha por la dignidad, ya no eran los marchantes los que tenían miedo, en las huelgas estudiantiles en Euskal Herria los estudiantes no sentían precisamente miedo. Se está despertando algo que le va a plantar cara al miedo, porque cuando la sociedad no tiene nada que perder el miedo desaparece.

El miedo, como dice la canción de “Riot Propaganda”, va a cambiar de bando porque quien de verdad tiene que tener miedo es aquel que puede perder sus grandes riquezas, sus grandes cotas de poder, sus bocachas, cascos y autoridad. Porque es la hora de situarse más allá del miedo, es ahora el mismo “Miedo” quien nos tiene que tener miedo.

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