Inma Sayas

2020-02-01

Folio en blanco

Estoy ante lo que aterra a los novelistas: ante un folio en blanco, sin ideas sobre qué escribir. Aterrador porque esto supone que me voy quedando vacía sin saber qué contaros. Hasta ahora tenía claro qué quería comunicaros, qué ideas me parecía que merecía la pena compartir. Hoy nada está claro. Tal vez sea porque hay tantas cosas que me aturden que mi cabeza está quedándose en stand by. Sin embargo, a fuerza de dar un par de vueltas a las cosas que veo, me van surgiendo ideas para compartir con vosotros.
En Barañain van cambiando de sitio los contenedores que dificultaban la vista en los pasos de cebra. Es una buena medida, a punto estuvo un coche de darme un buen golpe por esa causa. Sin embargo ya empiezo a intuir las quejas. “Quitan plazas de aparcamiento”. Pues sí ¿y es tan grave en comparación con la seguridad para los peatones? El coche se ha convertido en el rey del asfalto y si no que se lo pregunten a todos los que quieren utilizar la bici para desplazarse por la ciudad y a todos los que han sido atropellados yendo bien, algunos por desgracia no pueden contarlo.
Soy de las que piensan que en la Comarca de Pamplona tenemos unas líneas de autobuses muy buenas. Cuando tengo que desplazarme sola por la ciudad las utilizo diría que al 95%, dejo ese 5% porque alguna vez pueden acercarme al centro en coche. Cuando voy de hospitales con mi marido no tengo más remedio que coger casi siempre un taxi. ¿Es necesario ir en coche cuando lo puedes hacer en bus? Solo tienes que calcular un poco más de tiempo y ya está.
Cuando oigo hablar del cambio climático, de reducir emisiones, de ahorrar en consumo energético…me empieza sonar todo a música celestial porque veo que no estamos verdaderamente concienciados con todo esto y creo que en pequeñas acciones puede estar la clave de mejorar algo y considero que una pequeña acción es dejar el coche o aprovecharlo mejor. Creo que pensando podríamos buscar soluciones para utilizarlo menos. Y esto es un acto individual y de responsabilidad. Menos hablar de ecología y más practicarla.
En el edificio donde vivo han cambiado las calderas de agua y calefacción. Son más eficientes y mi piso es como un horno crematorio. Ayer a las 11 de la noche estábamos en la sala más fría de mi casa a 25,7º. Cierra las llaves me dirán, todos sabemos que las llaves como las toques acaban rompiéndose y encima no todas cierran. Espero que esto sea una medida temporal mientras les cogen el tranquillo a las nuevas calderas y no un desperdicio inútil de energía porque abrir las ventanas es un recurso vergonzoso.
Una noche estábamos en Londres y todos los edificios altísimos estaban totalmente iluminados. Era un espectáculo la noche londinense y pensé “Señor qué despilfarro y yo preocupándome de si me dejo encendida una luz y luego que si la noche del planeta y vamos a apagar todas las luces de nuestras casas durante una hora”. Que no, que tenemos que ser más serios. Que tenemos que tener una vista más larga. Que tenemos que fastidiarnos un poco y apearnos de nuestras comodidades. Que tenemos que sacrificar algo o mucho de nuestros viejos hábitos porque si no, no nos sostenemos. Que si en algún momento tenemos que pagar un impuesto ecológico, pues yo desde luego lo pagaré porque en estas cosas va empeñado el futuro de mis nietas. Tengo la sensación que esta conciencia de renunciar a cosas a las que nos hemos ido acostumbrando porque creíamos que ese era el único modo de vivir no está muy implantada en nuestro modo de vida. No estamos dispuestos a renunciar a casi nada. Mi esperanza son los jóvenes que están creciendo con una conciencia más ecológica, más sabia, más austera. También hay de lo contrario, vale, pero pienso en lo bueno.
Ayer leí una frase que me gustó. Es de Abraham Lincoln y dice: “Cuando hago una buena obra, me siento bien; y si obro mal, me encuentro mal. Esta es mi religión”. Me parece oportuna. Que nos sintamos mal cuando somos conscientes de que estamos malgastando recursos simplemente por comodidad y por no mirar más que nuestro ombligo. Confieso que yo también me siento mal algunas veces.

Al final el “Folio en blanco” se ha ido llenando.

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