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2018-06-27
Historia - Historia

Estos días se cumplen diez años desde que tuvieran lugar las famosas 'jaias verdes' en Barañain. Fiestas marcadas por restricciones por parte del Ayuntamiento y potentes protestas vecinales simbolizadas en un pañuelo verde.

Manifestación del 20 de junio de 2008 en la que participaron más de 2.000 personas

AMAIUR PAGOLA | REPORTAJE. El 25 de abril de 2008 UPN y PSN presentan una moción de censura contra el hasta entonces alcalde de Barañain Floren Luqui (NaBai). A partir de ese momento Jose Antonio Mendive (UPN) se hace con la alcaldía y solo un mes más tarde, sus decisiones apoyadas por PSN provocarán una ola de respuesta vecinal que quedará grabada en la memoria colectiva de Barañain.

A mediados de junio de 2008 y a escasas dos semanas de fiestas, Alcaldía (en manos de UPN) anuncia el recorte en subvenciones a colectivos, se cambia la ubicación de las txoznas del patio del colegio Alaitz al Polígono industrial, se restringen horarios para txoznas (cierre a la 1:30 entre semana y 3:30 el fin de semana), además de requisitos para apertura de txoznas que colectivos populares denunciarían como inasumibles (35 decibelios por el día y 30 por la noche, un seguro de 600.000€...). Además, serían prohibidos actos como una cena de mujeres, un teatro, una carrera de goitibeheras...

De este cóctel de medidas llamará la atención la orden de multar a todas aquellas personas que pasadas la 1:30 de la madrugada del miércoles, jueves y domingo, demostraran una “actitud festiva”. Aunque no hizo falta -porque bien funcionaba el boca a boca vecinal-, si por aquel entonces hubieran existido redes sociales como twitter, esta prohibición hubiera sido “trending topic” mucho más allá de territorio Navarro.

La respuesta popular a estas restricciones será inmediata y el 16 de junio de 2008 más de 500 personas y 25 colectivos de la localidad se dan cita en la plaza del Ayuntamiento para denunciar en rueda de prensa la decisión de UPN. Esta comparecencia masiva -nunca antes se habían dado cita tantas personas y colectivos en una rueda de prensa- sería la primera muestra de una respuesta popular que iría creciendo a medida que se acercaba el inicio de fiestas.

El 19 de junio, una impresionante cacerolada romperá el silencio de la noche a las diez en punto. Cientos de vecinas y vecinos saldrán a las ventanas de todas las calles y plazas con tambores, silbatos, guitarras, cacerolas... Al mismo tiempo, la Guardia Civil carga contra otras muchas vecinas y vecinos que hacen sonar las cacerolas a pie de calle. En una de las caceroladas de esos días testigos narran que llegaron a contabilizar 23 patrols de la Guardia Civil patrullando las calles. Se abrirá así un ciclo de movilizaciones y protestas de gran calado, que tendrán un notable impacto en la vida política y social de Barañain en los siguientes años.

El viernes 20 de junio a las 19:00 de la tarde y respondiendo a la convocatoria de los colectivos, más de 2.000 personas recorren las calles de la localidad bajo el lema “Jaiak denontzat! ¡Fiestas para todas!”. La indignación se palpa entre la gente pero también un sentimiento de esperanza por el efecto que una movilización tan masiva pudiera tener en las decisiones adoptadas por UPN hasta la fecha. Sin embargo los acontecimientos se solaparán casi en el tiempo y pocas horas más tarde, mientras vecinas y vecinos revindicaban fiestas para todas en el tradicional acto de pre-fiestas, se da una situación de gran tensión en la que un policía de paisano llega a sacar la pistola en medio de una plaza del Ayuntamiento abarrotada de personas.

Tan solo cuatro días después de la multitudinaria manifestación y de los graves incidentes del concierto prefiestas, el 24 de junio y vísperas del lanzamiento del cohete se celebraba el último pleno del curso en el Ayuntamiento y todas las miradas estarán puestas en el PSN, ya que según el sentido de su voto, podrían revertir o por el contrario mantener unas medidas restrictivas contra una mayoría social que ya se estaba manifestando abiertamente en la calle. Finalmente UPN y PSN votan conjuntamente en contra de una moción presentada por NaBai e IU en la que reclamaban la instalación de las txoznas en el patio del colegio Alaitz y sin las condiciones impuestas por UPN, al mismo tiempo que solicitaban que las subvenciones a colectivos fuesen "como mínimo similares al año 2007" y que se estableciese un calendario de reuniones entre colectivos y Ayuntamiento para resolver la "falta de locales o las subvenciones".

Mientras el Alcalde Jose Antonio Mendive afirmaba en el rotativo de Cordovilla que los protagonistas de las protestas eran “los de siempre” y vaticinaba que “ya se tranquilizará el ambiente”, llegaba el miércoles, día de dar comienzo a las fiestas con el tradicional chupinazo. Con el reloj digital marcando las 19:00, un gentío ataviado con el pañuelo verde situado a las entradas de la plaza, daba la espalda a la balconada del Ayuntamiento en señal de protesta. El alcalde en persona sería el responsable de encender la mecha de ese 2008.

Al día siguiente los rotativos salían a los quioscos dedicando ríos de tinta sobre las fiestas de Barañain y no subrayando el carácter festivo precisamente. En instancias institucionales de Iruña existía ya un nerviosismo creciente porque la reacción social que iba en aumento en Barañain podía extenderse a los propios Sanfermines. Será el propio alcalde de Barañain quien introduzca en la agenda pamplonica el debate diciendo que "las restricciones que se han añadido se han copiado de Pamplona". Seguramente la intención fuera la de no hacer un agravio comparativo pero el tema empezaba a preocupar en ambientes más allá de nuestro municipio.

En paralelo se producen actos de boicot como por ejemplo el desmontaje del vallado de las vaquillas (entonces aún no había habido consulta vecinal que decidiera sobre este tema) o el arrojo al agua del lago del material pirotécnico para los fuegos artificiales. El alcalde hablará de grupos "organizados de kale borroka" llegados de fuera de Barañain “para sabotear las fiestas".

Además, el movimiento popular decide hacer plante al programa del Ayuntamiento no participando en sus actividades y a la vez se convoca el inicio de unas fiestas reivindicativas que tendrán lugar a partir del viernes, junto al centro de salud viejo. Ese día la conocida vecina y regente del bar Kupela, Puy Zugasti Hermoso, será la encargada de lanzar el chupinazo en una plaza abarrotada de gente con pañuelos verdes en mano. La explosión de alegría se convierte en conciertos, barras y cañeros de cerveza improvisados, comidas populares, kalejiras... Todo sin ningún permiso por parte del Ayuntamiento. En definitiva, el deseo de “fiestas para todos y todas” defendido por el vecindario chocaría con una actitud resumida en frases del propio alcalde como "no me voy a sentar con esa comisión", "se trata de un criterio personal, no me voy a reunir con ellos a pesar de que años anteriores lo haya hecho".

El domingo 29 de junio el alcalde saldrá de nuevo al balcón a encender la traca final ante una plaza llena de gente con pañuelos verdes. Tras momentos de tensión, la Guardia Civil entró en la plaza cargando con material antidisturbios.

Al año siguiente, el Ayuntamiento no cedía el espacio del colegio Alaitz para las txoznas pero la gran respuesta popular del 2008 todavía reciente, haría que este llegara a un acuerdo con la comisión de txoznas para la ubicación de estas en la plaza junto al colegio Santa Luisa.

En este contexto nacería la Jai Batzorde-Comisión de Fiestas que a partir de entonces organizaría un programa popular paralelo al de el Ayuntamiento.

En 2010, el Ayuntamiento vuelve a dar una vuelta de tuerca con la ubicación y anuncia que estas solo podrán instalarse en la carretera sita entre las antiguas pistas de atletismo y los campos de Zizur. La protesta no se hizo esperar. Desde la Jai Batzorde se reclamaba un espacio digno para las txoznas y el colectivo feminista Hagin asi como el Instituto Navarro de Igualdad denunciaban que el lugar donde el Ayuntamiento quería ubicar las txoznas no era seguro para las mujeres. Un año atrás se produjo un ataque sexista en esa misma ubicación. La Jai Batzorde ofrecía al Ayuntamiento negociar otros espacios a lo que este respondió negativamente.

En rueda de prensa, unas 500 personas aseguraban que las vecinas y vecinos montarían las txoznas el miércoles en un espacio municipal adecuado para ello. Y así fue. A la misma hora del lanzamiento del cohete y a escasos 200 metros de la plaza del Ayuntamiento, centenares de personas montaban dos txoznas en la avenida comercial. Tras vivirse momentos de tensión con la Policía Foral, estas terminaron montándose. Al día siguiente, un camión del Ayuntamiento que se dirigía a desmontarlas, fue interceptado por vecinas y vecinos que improvisaron una sentada. Tras largas horas y después de momentos de tensión de nuevo con Policías Forales de antidisturbios el Ayuntamiento se sienta a negociar y cede un espacio alternativo en la entrada al Lago.

Tres intensas semanas de 2008 agitaron la vida social y política de Barañain. Una ola de protestas y reivindicación social que marcaron un punto de inflexión en un proceso de tiras y aflojas que terminarían con la eliminación de todas las restricciones, reubicación de las txoznas en el patio del colegio Alaitz y un trabajo cada vez más extendido por unas fiestas realmente populares y participativas del pueblo y para el pueblo.

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