Pablo Idoate

Pablo Idoate

“Hablaremos de ese vicio saludable que no entiende de sexo ni edad. Ése que traspasa fronteras más allá de cultura y religión. Crea amistades, levanta pasiones y, además, es gratis. Consumiremos deporte. Dosis sin límites.”

2017-05-03

Goian bego, Iñaki

Los seres humanos somos animales sociales. Necesitamos de los demás para existir. Cuando alguien muere se crea de forma inevitable una sensación de vacío, un hueco difícil de llenar. Este hueco varía en profundidad según cómo haya sido el paso por la vida de la persona que se marcha. Cada cual elige como quiere ser recordado. Parafraseando a Eduardo Galeano en El libro de los abrazos:

"Cada persona brilla con luz propia.
Entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento,
y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
Pero otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende."

Hay personas que pasan por la vida sin pena ni gloria. Sin hacer ruido ni dejar huellas en sus pisadas. Por el contrario existen personas que han dado tanta luz que su marcha deja una sensación de oscuridad difícil de explicar y dura de aceptar.

Algo así debimos sentir el pasado 5 de Abril. La noticia de la marcha de Iñaki fue un tremendo jarro de agua fría que nos dejaba helados. Se nos fue una de esas personas carismáticas que han dado luz a nuestro pueblo durante tantos años. Iñaki fue concejal, presidente de Lagunak, trabajador de la brigada de urbanismo del ayuntamiento pero fue, sobretodo, una persona que amaba Barañain, que se dejaba querer y que siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. Trabajó desde distintos ámbitos por un Barañain mejor: saludable, festivo, solidario y amable con las personas. Siempre con una sonrisa, siempre con un chiste en la recámara, fue una de esas personas con las que quieres juntarte, bien sea para ganarle al mus, echar un pote o plantearle alguna idea para que él se encargue de hacerla aterrizar. Porque una persona que despierta una simpatía como la que despertaba Iñaki es difícil de encontrar. Su forma de ver la política debería ser exportada a nivel mundial. Iñaki era un comunista firme. Pero ello no limitaba sus amistades. Era muy difícil que Iñaki guardase rencor por una discusión política. Para él las personas estaban por delante de las ideas y prueba de ello es la cantidad de gente con diferentes convicciones políticas que han llorado su marcha.

Desde el mundo del deporte tenemos mucho que agradecerle. Siempre ha estado entregado a ello. Primero como presidente de Lagunak y después como miembro activo de la Junta representando al abonado. Como presidente modernizó las instalaciones y apostó por el deporte base, siempre al pie del cañón y lejos de los despachos, se dejaba ver animando a las camisetas amarillas en las diferentes disciplinas. Tuve la suerte de coincidir con él en la Junta del club, donde siempre era una referencia, la voz de la experiencia que intentaba poner cordura y buscar la mejor solución.

Así era Iñaki y así lo recordaremos. Un hombre con gran corazón, alegre, bondadoso y solidario, que luchó y trabajó por Barañain como pocos y al que siempre le estaremos agradecidos. El vacío que deja es muy grande. Pero es un vacío que deja marca y deja huella. Y las huellas sirven para poder seguir manteniendo el rumbo.

Goian bego.

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