Victor Moreno

Victor Moreno

Ya no es necesario recurrir a la técnica del esperpento de Valle Inclán para dar cuenta de lo que ocurre. Los hechos vienen a nuestro encuentro sin necesidad de solicitarlos. Lo hacen de forma tan grotesca que solo nos queda actuar como los tomógrafos, pero con material palabrático. Escribir para cortar la realidad en pedacitos y comprobar si en su interior se registra vida inteligente o, por el contrario, rasgos de una imbecilidad cada vez más inquietantes.

2018-10-19

Dinamitar Los Caídos

Leo artículos referidos a qué es lo que hay que hacer con este monumento ad maiorem gloriam del fascismo y del golpismo, y no es que llegue a conclusiones -“dejemos a los idiotas que las saquen”, decía Baroja-, sino a un sinfín de dudas que ya no sé qué pensar, si pensar que las izquierdas de este país siguen siendo tan buenachonas y permisivas con el ejercicio violento y fascista de las derechas o, mucho peor, siguen tan medrosas y tan apocadas en cuanto les toca tomar decisiones radicales.

No sé, pero me puede la ingrata sensación de que las izquierdas siguen cultivando un miedo atroz a enfrentarse a las derechas, no solo con relación a asuntos afines con el devenir presente, sino con interpretaciones del pasado más inmediato y ya no digamos sobre Amaiur, la Paccionada y la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución y la Guerra Civil. ¿Por qué no las mandan a la mierda, a las derechas, como hizo en su día Labordeta?

Las ambigüedades con relación al monumento a los Caídos se están convirtiendo en quiste institucional y parte de culpa de este efecto paralizante y de su metástasis en la opinión pública la tiene el Ayuntamiento de Iruña, al frente del cual dicen que se encuentra un hombre bonachón obsesionado por entenderse con todo el mundo, incluso con Del Burgo, cuando eso es un imposible metafísico y, menos aún, en el asunto de los Caídos. Con este edificio no cabe ninguna solución salomónica, sino quirúrgica, de extirpación.

No se puede estar quemando incienso en dos altares a la vez, el de la resignificación y el de la demolición, y dárselas de demócrata planteando un concurso de ideas para ver qué se hace con el edificio. Lo nunca visto. A ver si nos aclaramos.

Está muy bien consultar a la ciudadanía en la realización de proyectos que tienen un gran impacto social. Ahora bien, ¿pueden decir los actuales regidores del Ayuntamiento de Pamplona cuándo se hizo una consulta popular en el pasado para la construcción de dicho edificio? Los ganadores de la Guerra construyeron el edificio por las bravas, conscientes de que glorificaban a los golpistas y humillaban a las víctimas asesinadas en Navarra y, por derivación, a sus familiares.

¿Cuándo han pedido las derechas permiso a la sociedad, consultándola quiero decir, para hacer esto y lo otro? ¿Cuándo esa Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz (sic) ha pedido permiso a la sociedad para celebrar una misa por sus caídos por Dios y por España en el citado edificio?

Caigámonos del guindo de una vez por todas. La derecha nunca pide permiso, ni consulta a nadie para hacer lo que quiera y como quiera. Pero, mira por dónde, en Navarra, quienes son tenidos como izquierda extremista y radical, además de resignificar el monumento, quieren consultar a la población para saber qué quieren hacer con él.

Seamos claros. La mayoría de la gente ignora la historia de este edificio. El relato sobre el genocidio navarro jamás se ha explicado en las escuelas. Las autoridades políticas y educativas durante más de cincuenta años han ocultado este capítulo y un periódico, como Diario de Navarra, ha festejado el golpe militar y felicitado al “Caudillo por la gracia de Dios” hasta bien entrada la década de los 70. En el vídeo “A sus muertos”, de Clemente Bernad y Carolina Martínez, - inculpados por “violar la intimidad” de esos caballeros de la santa cruz, lo que tiene su retranca, porque ¿de qué intimidad habla esta gente?-, hay quien, al ser preguntado por quiénes están enterrados en dicho edificio, dijeron que “los reyes de España, Fernando e Isabel”.

Nada sorprendente. En esta comunidad los poderes locales han ocultado el relato de quienes cometieron en retaguardia los crímenes más bárbaros contra la población. La mayoría de la juventud no tiene ni idea de lo que sucedió, salvando las excepciones que existen para poner a prueba la regla, como son los nietos de los asesinados. Y ojo, porque es en este contexto de supina ignorancia donde el Ayuntamiento quiere hacer una consulta popular. Abracadabrante.

¿Podemos ser prácticos por una vez? Use el Ayuntamiento buldóceres y excavadoras y termine con el dichoso cemento armado que como decía Baroja “es una musa honesta y útil, y quizá en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero, cuando se desmanda y se siente atrevida como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel”. Pues nada, eso mismo habría que decir del cemento armado de los Caídos, símbolo y exaltación de tanto horror.

Acabaríamos con esas voluntariosas y ocurrentes resignificaciones que no hacen sino enredar el asunto. Porque la única posible resignificación del edificio, la única que coloque la justicia en su lugar, esa que devuelva el respeto y la dignidad a las víctimas, solo será aquella que los fascistas nada más verla pidan a gritos que el edificio se dinamite…  

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